Querida semilla voladora

Soy Susana María y me encantaría compartirte mi historia desde lo más profundo de mi ser por si te puede inspirar.

Mi nombre es Susana María, soy Terapeuta en Arte Ritual, Coach Holístico, Autora de la Trilogía “Yo tampoco me quería”, Diplomada en Educación Física  y Propietaria de una preciosa Librería- Papelería.

Desde bien pequeña mi patrón a trabajar en la vida fue la falta de valor. A los catorce meses de edad, recién cumplido el año, tuve la brillante idea de meterme en la boca un enchufe por el cual pasaba corriente. Estuve a punto de morir por aquella diversión exploratoria, pero con los años descubrí que el juego solo acababa de comenzar, pues tenía por delante un largo sendero de aprendizaje. Mi lado izquierdo de la cara se desfiguró y fui la burla de los niños de mi barrio durante muchos años. Sufrí bullying hasta bien entrada mi juventud, me perseguían insultándome y riéndose de mi cicatriz.

Mientras tanto me convertí en la niña más tímida de mundo, caminaba metida detrás de mi flequillo para no ser vista, pasar desapercibida era lo mejor que me podía pasar. Me refugié en la escritura que tanto me liberaba, la música, el deporte que luego me llevó a la Universidad y la maravilla de la Naturaleza.

Mi niñez y adolescencia pasaron entre insultos y operaciones para ver si podíamos mejorar aquella cosa que tanto afeaba mi rostro. Pero a los veintiún años, coincidiendo con mis últimos meses en la Universidad, y después de catorce operaciones, tuve un broncoespamo saliendo de la anestesia de esa última operación que me hizo temer de nuevo por mi vida. Aquél día decidí que ya no volvería a operarme, que toda aquella persona que me amase, tendría que hacerlo por lo que yo soy, no por lo que aparento ser.

Fue un momento duro, primero una depresión profunda, y un montón de problemas relacionados con una autoestima deteriorada. Relaciones tóxicas donde no me valoraban, no me respetaban, donde incluso tuve que lidiar con el maltrato psicológico. Pero todas esas relaciones que ahora bendigo y agradezco no eran más que el reflejo de mi falta de valor. Nadie puede respetarte si tú no lo haces contigo. Ahora sé que fueron mis maestros y sin ellos no sería quien soy ahora.

El momento culmen de este proceso llegó cuando tenía cuarenta años. La vida me trajo mi mayor tesoro, mi hijo, pero también mi mayor desafío. Acostumbrada a estar siempre en pareja por no sentirme suficiente ni capaz de afrontar la vida en soledad, sentí por primera vez que tenía que ponerme al mando de mi vida, pues a los dos meses de estar embarazada, el hombre que estaba a mi lado se fue dando un portazo, no sin antes decirnos “¡Ahí te quedas tú y esa cosa”. 

Desde que tengo uso de razón mis pensamientos e ideas estuvieron muy lejanos a las personas de mi edad. Siempre pensaba en qué era todo esto de la vida, el sentido de ella, qué había detrás de ese cielo plagado de objetos brillantes, quién era yo, quiénes eran los demás, qué hacíamos en este mundo tan maravilloso y quién pudo crearlo. Ese afán de saber  más allá de los estudios reglados me llevó a ser una buscadora del crecimiento personal, pero después de muchos años me percaté de que tenía una gran sabiduría espiritual, pero no sentía  la abundancia en todas la áreas de mi vida y mi embarazo en solitario lo cambió todo.

La soledad, los momentos acariciando mi barriga en el frío de la noche, los paseos en compañía de un hijo gestando en mi barriga y mis propios pensamientos, el dolor del abandono, el sacar adelante mi negocio y enfrentarme de una vez por todas a la vida sola, me hizo DESPERTAR. 

 Fui poniendo luz con todo mi amor a mis tormentos, a mis complejos, a mis miedos y comencé a darme el valor que merezco. La vida me trajo a los mejores mentores para formarme con ellos y dar forma al cambio radical que mi alma necesitaba.  De ahí nacieron los tres libros que plasmé en papel para poner mis aprendizajes de vida al servido de los demás. 

He pasado por muchas terapias y caminos intentando sanar mi corazón, pero te aseguro que el que más te puede ayudar no es el que tiene un manual en las manos dictándote unos pasos preestablecidos. La persona que realmente ha transitado por ciertos asuntos y los ha superado, son los que realmente tienen el conocimiento necesario para ayudarte a salir de donde estás.

Por eso estoy aquí, porque en mi discurrir he sentido lo que es la falta de amor, la desvalorización, la incapacidad, el sentirse menos que los demás, el pánico a enfrentarse sola a la vida… en definitiva, agradezco todo ese dolor porque ahora me he convertido en toda una experta en saber lo que el ser humano necesita para sentirse pleno y realizado.

Sé que tienes unos dones y talentos que poner a la luz y contribuir con ellos en este hermoso mundo en el que vivimos, pero tienes miedo porque no te crees importante, por que tu diálogo interno te dice que no merece la pena, que dónde vas a ir tú con lo poca cosa que eres. Pero déjame decirte que si el Universo no te tomase en cuenta, no estarías aquí. Bendice cada día y comienza el cambio que tanto necesitas hoy mismo. ERES UN SER DE LUZ QUE NECESITA TOMAR SU VERDADERO LUGAR EN EL MUNDO.

Te quiero
Susana María